Oleg Oprisco, el surrealismo analógico

En un mundo de retoques fotográficos, fotomanipulación y composición digital por doquier, siempre es refrescante entender el proceso de nuevas generaciones de fotógrafos que encuentran en la fotografía análoga un vínculo con una realidad propia y a la vez inventada. Oleg Oprisco es uno de los mejores ejemplos de esta interacción.

Oprisco es un fotógrafo ucraniano que prefiere lo tangible: toma sus fotografías con unas antiguas cámaras rusas de formato medio, una Kiev 6C y una Kiev 88 -una copia de la Hasselblad 1600F), además de su lente favorito, un 300mm f4, de Meyer Optik Orestegor y además planea exhaustivamente cada una de sus fotografías. Una vez elegido el concepto, plantea una paleta de colores y sobre eso, define la ropa, la utilería, la locación y la dirección de cabello y maquillaje. Además, al ser fotografía análoga, el espectador puede estar seguro de que lo retratado realmente existió en la toma, reinterpretando la realidad y jugando con el carácter onírico de cada imagen.

Oprisco 1 Oprisco 2

En entrevistas, suele afirmar que “a menudo imparto talleres, y es muy divertido sentarme enfrente de fotógrafos con cámaras y lentes de 2000-3000 dólares, mientras que sobre mi mesa está una vieja Kiev 6C, que vale aproximadamente 50 dólares”.

Tips para para pricipiantes: montar tu propio estudio

Posiblemente no haya una categoría de la fotografía tan compleja y delicada como la fotografía de retrato. Todo fotógrafo eventualmente pasa por ahí, ya sea haciendo fotografía casual y familiar, quizás a tus amigos o familiares; o incluso tal vez te interese generar proyectos personales o logres algún contrato comercial para alguna negocio local. De una u otra manera, el retrato siempre está presente en el desarrollo diario de un fotógrafo.

En los últimos años hemos visto cómo la tendencia en la fotografía profesional mundial -especialmente en Norteamérica- ha sido sacar los flashes del estudio y retratar en exterior. A esto se le conoce como fotografía tipo strobist.

Pero para ti que estás empezando, ¿no te gustaría empezar a fotografiar en la comodidad de tu propia casa? Para eso, es necesario montar tu propio estudio: un espacio dedicado para experimentar con la luz, con tus propios proyectos y por qué no, para hacer un poco de dinero.

Lo primero que necesitas es -obviamente- un espacio. Esto dependerá del tipo de retrato que quieras hacer: lo más sencillo es un cuarto pequeño, de unos 5×5 metros, pero debes tomar en cuenta que solo podrás hacer imágenes con planos medios o acercamientos (de los hombros para arriba). Por eso, si quieres hacer fotos de cuerpo completo ya requieres más espacio, calculemos unos 8 metros. Una buena idea es tener una ventana muy grande en este espacio, con una cortina negra y una blanca, para poder regular la intensidad o suavizar más la luz. Un consejo más, si no estás limitado de presupuesto, otra excelente idea es comprar un portafondos (los más firmes están arriba de unos 3500 pesos) y un rollo de papel para fondos, gris o blanco, de aproximadamente 1200 pesos.

Entonces, ya tienes tu espacio. Ahora viene lo interesante: la iluminación. En la actualidad, ya disponemos de tres opciones para instalar en tu estudio, las lámparas de estudio, los flashes externos y las luces LED. Por una parte, las lámparas de estudio son las más caras, pero te garantizan la mayor cantidad de luz y puedes tomar fotos seguidas porque al estar conectadas a la corriente, recargan el destello más rápido. Eso sí, si quieres tomar fotos en exterior con ellas, requieres baterías especiales. Tenemos también los flashes externos, que son los comúnmente llamados speedlight, como los que colocas encima de tu cámara. La ventaja es su versatilidad, ya que puedes usarlos en tu estudio tanto como hacer sesiones en exterior. Independientemente del tipo de flash que elijas, requieres también tripiés de iluminación y radio transmisores, de preferencia uno por cada flash que tengas.
Finalmente están las luces LED, cuya potencia y calidad de luz varía de acuerdo al número de LEDs que tenga la lámpara (entre más, mejor). La ventaja es que son excelentes para los principiantes porque puedes ver bien dónde cae la luz, pero son menos potentes que un flash. Además, al ser luz continua, es más probable que algo te quede movido o tengas que aumentar el ISO. No olvides tus modificadores: recomendamos por lo menos una sombrilla, una softbox y un reflectasol. Entre más puedas invertir, podrás hacerte de nuevo equipo.

Junio Estudio

Esperamos que con estos tips puedas montar tu propio estudio y ¡no olvides compartir tus fotos en nuestras redes sociales!